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Cosmética y bienestar: qué nos cuenta el estudio Beauty & Beyond 2026

hace 7 días
4 min de lectura

Si elaboras jabones o cosmética artesana, seguramente dedicas mucho tiempo a elegir los ingredientes, ajustar las fórmulas y conseguir que tus productos tengan el aspecto, el aroma y la textura que buscas. Pero ¿alguna vez te has parado a pensar en qué valora la persona que los utiliza? ¿Qué lugar ocupa ese jabón o esa crema en su día a día?


Hoy quiero hablarte de Beauty & Beyond 2026, un estudio que nos ayuda a conocer cómo perciben los consumidores los cosméticos y sus rutinas de cuidado personal. Y hay varios resultados que me parece interesante compartir contigo.


¿Quién ha realizado este estudio?


Lo encargó Cosmetics Europe, la asociación europea que representa a la industria cosmética, y lo realizó Ifop en marzo de 2026. Participaron 6.001 personas mayores de 18 años de diez países europeos, entre ellos España, mediante un cuestionario en línea.


Conviene tener presente qué se ha investigado: las opiniones y los hábitos de los consumidores. No es un ensayo clínico que compruebe los efectos de una fórmula ni una comparación entre cosmética artesanal y convencional.


Los cosméticos están presentes en gestos muy cotidianos



El 91 % de los encuestados tiene una rutina de cuidado personal. Además, los europeos declaran utilizar más de ocho productos cosméticos y de higiene al día, de media. Aquí se incluyen jabones, dentífricos, champús, desodorantes y protectores solares, entre otros.

Quizá al leer “ocho productos” te hayan parecido muchos. Pero piensa en lo que utilizas desde que te levantas: te lavas los dientes, te duchas, te pones desodorante, una crema, protección solar…


Para una artesana, detenerse a observar estos gestos puede ser un buen ejercicio. Cuando pensamos en crear un producto, también podemos preguntarnos cuándo se utilizará, qué necesidad queremos atender y cómo podemos facilitar su uso.


¿Qué sienten las personas cuando se cuidan?


Entre quienes tienen una rutina de cuidado personal, el 69 % dice que le ayuda a sentirse limpio, cómodo y preparado para el día, y el 47 % la relaciona con sentirse más seguro o mejorar su imagen de sí mismo.


Piensa, por ejemplo, en la sensación de salir de la ducha o de aplicarte una crema de manos que te resulta agradable. Son experiencias sencillas, pero forman parte de cómo vivimos el cuidado cotidiano.


Cuando elaboras cosmética, puedes tener esto en cuenta durante el desarrollo del producto. ¿Se aplica bien? ¿Se aclara con facilidad? ¿El perfume resulta agradable durante su uso? ¿El envase permite aprovecharlo cómodamente?

Son preguntas que ayudan a mirar la fórmula desde la experiencia de quien va a utilizarla.


El cuidado también se relaciona con el bienestar a largo plazo


El 73 % asocia su rutina con el bienestar y el envejecimiento saludable, de forma exclusiva o junto al cuidado de la apariencia.


Este dato recoge lo que las personas perciben. No significa que podamos atribuir a cualquier cosmético propiedades para mejorar la salud o retrasar el envejecimiento.

Como artesanas, debemos ser cuidadosas al trasladar estos resultados a nuestra comunicación. Una encuesta puede ayudarnos a comprender al consumidor, pero las propiedades que anunciamos de nuestro producto necesitan su propia justificación.


¿Qué esperan de un cosmético?


Tres expectativas destacan: seguridad, eficacia y una experiencia agradable. El 92 % espera productos seguros; el 91 %, eficaces; y otro 91 %, agradables de utilizar.


Aquí quiero que te detengas un momento. Si estás pensando en vender tus cosméticos, estas tres cuestiones pueden ayudarte a revisar tu proyecto.


¿Tienes claro para qué sirve cada producto? ¿Cómo compruebas que cumple su función? ¿Qué aspectos de su uso podrías mejorar?


En la escuela insisto en la importancia de aprender a formular con criterio y trabajar de forma profesional. Elegir una buena materia prima es una decisión dentro de un proceso más amplio, en el que también cuentan la elaboración, los controles y la información que recibe el cliente.


¿Qué podemos aprender las artesanas de este estudio?


El informe no permite afirmar que los consumidores prefieran la cosmética artesana. Lo que sí nos ofrece es una oportunidad para reflexionar sobre nuestros productos y escuchar mejor a quienes los utilizan.


Si ya tienes una marca, puedes preguntar a tus clientes qué les gusta, cómo usan tus productos y qué cambiarían. Si estás empezando, puedes incorporar estas preguntas al diseño de tu futura gama.


A veces ponemos mucha atención en explicar lo que lleva una fórmula y dedicamos menos espacio a contar para qué está pensada y cómo utilizarla. Ambas cosas merecen atención.


Te propongo un ejercicio: elige uno de los productos que elaboras y descríbelo empezando por la persona que lo va a utilizar. Qué necesita, en qué momento lo usará y qué puedes ofrecerle de forma concreta y honesta. Conocer los ingredientes y conocer al cliente son dos aprendizajes que pueden avanzar juntos.



Y si quieres emprender y sueñas con poner en marcha tu negocio de cosmética artesana te invito a conocer mi Programa Emprender, un programa formativo, mentorizado y con acompañamiento para ayudarte a hacerlo realidad.



 
 
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