top of page

Emprender en cosmética artesana: “piense y hágase rico” aplicado a las artesanas

Artesana pensando en su negocio


Muchas artesanas dicen lo mismo cuando se plantean emprender:

  • “Me encantaría, pero no tengo dinero.”

  • “Cuando tenga más dinero, empezaré.”

  • “Ahora no puedo permitírmelo.”

Y sin darse cuenta, colocan el dinero como el principal obstáculo.



Pero después de acompañar a muchas artesanas en este proceso, hay algo que se repite una y otra vez: el problema casi nunca es el dinero. El problema es no saber cómo hacerlo.


El error más común: creer que primero necesitas dinero y luego claridad


Muchas personas piensan que el orden es este:

  1. Tener dinero

  2. Montar el negocio

  3. Empezar a vender


Pero en la realidad el orden correcto es justo justo el contrario:

  1. Tener claridad

  2. Tomar decisiones

  3. Organizar un camino posible

  4. Y entonces, poco a poco, generar ingresos


Cuando no hay claridad, cualquier gasto parece enorme. Cuando sí la hay, empiezas a ver opciones, pasos intermedios y decisiones realistas.


Pensar como emprendedora no es pensar en dinero, es pensar en soluciones


Aquí está el cambio de chip importante. Una mentalidad bloqueada dice:

  • “No puedo porque no tengo dinero.”

  • “Esto es solo para quien tiene capital.”

  • “Yo no puedo permitirme emprender.”


Una mentalidad emprendedora pregunta:

  • “¿Cuál es el primer paso posible con lo que tengo ahora?”

  • “¿Qué necesito aprender antes de invertir?”

  • “¿Cómo puedo empezar de forma sencilla y segura?”

No es optimismo vacío. Es pensamiento estratégico.


La mayoría de los negocios no empiezan grandes (aunque luego lo parezca)


Cuando ves proyectos consolidados, marcas bonitas o personas que viven de su negocio, es fácil pensar que “empezaron con dinero”.


Pero la mayoría no empezó así.

Empezaron con:

  • formación

  • tiempo

  • decisiones incómodas

  • priorizar

  • renunciar a cosas

  • y aprender a hacer números pequeños


No empezaron con todo. Empezaron con lo necesario.


En cosmética artesana, improvisar sale más caro que planificar


Muchas artesanas dicen que no pueden invertir…pero luego gastan dinero en:

  • ingredientes que no usan

  • cursos sueltos sin orden

  • envases que luego no sirven

  • pruebas que no llevan a ningún sitio


Eso no es falta de dinero. Es falta de estrategia.


Cuando entiendes qué pasos dar y en qué orden, el dinero deja de escaparse y empieza a utilizarse con sentido.


Pensar “cómo sí” cambia completamente el juego


El verdadero cambio llega cuando una artesana deja de preguntarse: “¿Por qué no puedo?” y empieza a preguntarse: “¿Cómo podría hacerlo?”


Ahí aparecen opciones:

  • empezar con menos productos

  • fabricar a terceros

  • validar antes de invertir

  • formarse antes de gastar

  • crecer paso a paso

No se trata de correr. Se trata de avanzar con cabeza.


El dinero no es el punto de partida, es una consecuencia


Cuando hay claridad:

  • sabes qué producto desarrollar

  • sabes qué requisitos legales necesitas

  • sabes qué inversión es necesaria y cuál no

  • sabes qué puedes posponer


Y entonces el dinero deja de ser un muro y pasa a ser una herramienta.

No mágica. No inmediata. Pero posible.


Si este artículo te ha hecho pensar, no es casualidad


Si te has visto reflejada en estas frases:

  • “No tengo dinero para empezar”

  • “No sé por dónde empezar”

  • “Tengo miedo de equivocarme”


Quizá no necesitas más recursos. Quizá necesitas ordenar ideas, ver el camino y entender el proceso. Pensar bien no te da el negocio hecho. Pero te permite empezar de verdad.


Por eso te inivito a que eches un vistazo al curso de Normativa Cosmética para Artesanos, la Formación Profesional que necesitas para empezar a tener claridad y empezar a ver todas las posibilidades que tienes.


Y si queres poner en marcha tu negocio, te acompaño con mi Programa Emprender ¡descúbrelo!


 
 
bottom of page