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¿Puedo cambiar un aceite en una fórmula de jabón?

Una de las dudas más habituales cuando empezamos a hacer jabones artesanos es si podemos cambiar un aceite de una receta por otro que tengamos en casa.


Por ejemplo: una fórmula lleva aceite de almendras y no tenemos. ¿Podemos usar aceite de girasol? O lleva manteca de karité y queremos sustituirla por manteca de cacao.


La respuesta es que no debemos cambiar un aceite sin recalcular la fórmula.


El jabón saponificado no es una simple mezcla de ingredientes. Es el resultado de una reacción química entre aceites o grasas y una lejía, formada por agua y sosa cáustica. Cada aceite tiene una composición diferente de ácidos grasos, aporta propiedades distintas al jabón y necesita una cantidad concreta de sosa para saponificar correctamente.


Por eso, si cambiamos un aceite sin recalcular, pueden pasar varias cosas: que el jabón tenga otra dureza, otra espuma, otro acondicionado o incluso que la cantidad de sosa ya no sea la correcta. Y si queda sosa libre en el jabón, puede resultar irritante o peligroso para la piel.


Cambiar un aceite no es hacer una pequeña sustitución: es reformular. Significa que estamos creando un nuevo jabón y necesitamos volver a calcular la sosa, revisar el agua y comprobar que la fórmula sigue teniendo sentido.


En este vídeo te explico por qué no debes cambiar aceites a ojo y te muestro con una calculadora de saponificación qué ocurre cuando sustituimos un aceite por otro.



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